S�bado 05 de Julio de 2008

Oymyakon, la ciudad más fría del planeta

Oymyakon, la ciudad más fría del planeta

La vida en la ciudad siberiana de Oymyakon es muy particular. La leche se reparte en estado sólido, en lugar de agua corriente se utilizan bloques de hielo y los escolares asisten a clases sólo si la temperatura no baja de los 52 grados bajo cero. Sin dudas, Oymyakon tiene muy bien ganado el título de la ciudad más fría del mundo.

En esta pequeña ciudad ubicada a siete mil kilómetros de Moscú, en la república de Yakutia, viven 2300 sufridos habitantes que resisten con tenacidad los fríos más extremos. El récord histórico se registró en 1926, cuando el termómetro marcó una temperatura de -72.1 grados Celsius. Y de hecho, durante los largos nueve meses de invierno en Oymyakon, es muy frecuente que el tiempo se mantenga alrededor de los 60 grados bajo cero.

El frío suele ser tan intenso que, tal como podemos ver en el video que acompaña a este artículo, si se arroja al aire un jarro con agua hirviendo, ésta cae al suelo totalmente congelada.

El nombre Oymyakon significa “agua que no se congela” y obedece a la presencia de una fuente de aguas termales cercana que resultó ideal para la instalación de la ciudad. Además, Oymyakon se encuentra en un valle rodeado de enormes montañas que detienen el viento por completo, haciendo así que las bajísimas temperaturas resulten relativamente soportables y que en el breve verano se alcancen valores de hasta 35 grados de calor.

Oymyakon, la ciudad más fría del planeta

Lo que hasta principios del siglo XX no era más que un lugar de crianza de renos, con el apogeo del régimen soviético se convirtió en una ciudad muy bien provista, ya que las montañas de la región son sumamente ricas en oro, plata, platino y otros metales preciosos. Sin embargo, casi nada queda para la ciudad de esa riqueza mineral, y la mayoría de los pobladores de Oymyakon se encuentran apenas por encima del límite de pobreza.

Por otra parte, con la caída del comunismo el interés por ese remoto enclave siberiano disminuyó notablemente, y ahora la ciudad de Oymyakon sobrevive sólo gracias a sus recursos locales (en especial, ganadería, caza y pesca) y por haberse convertido en un centro turístico para aventureros y excéntricos.

Oymyakon - Autopista de Kolyma, la “carretera de los huesos”

Para llegar hasta Oymyakon se debe recorrer la “autopista” de Kolyma, una carretera hecha construir por Stalin utilizando como mano de obra a condenados y presos políticos. Miles de ellos sucumbieron durante la durísima construcción y fueron enterrados bajo el pavimento; desde entonces se la conoce como “la carretera de los huesos“. Durante el invierno la nieve sobre la ruta es tan espesa que muchos camiones terminan literalmente enterrados bajo la nieve, y en verano la ruta se transforma en un lodazal en donde resulta muy frecuente empantanarse.

Oymyakon - Autopista de Kolyma, la “carretera de los huesos”

Los vehículos que llegan a Oymyakon deben estar especialmente equipados con cristales dobles para impedir el ingreso del aire helado al habitáculo; y los motores deben permanecer en marcha durante todo el tiempo, ya que de lo contrario el combustible se congela casi instantáneamente. Los conductores de Oymyakon suelen encender una hoguera bajo los motores de sus vehículos para poder conseguir que arranquen cada día.

Oymyakon, la ciudad más fría del planeta

Las construcciones son muy sencillas; cabañas de madera muy bien aisladas del frío exterior. A un lado de la entrada se apilan los bloques de leña para las estufas, y del otro se colocan los bloques de hielo que se utilizan en lugar del agua corriente, ya que las cañerías reventarían con el agua helada. Esto impide también que se puedan instalar baños dentro de las casas, y por lo tanto se debe a recurrir a letrinas que se encuentran a algunos metros de distancia de cada vivienda.

El ingreso al hogar se efectúa a través de una antecámara en la que se guardan los alimentos que desean conservarse congelados; un verdadero freezer natural. Los habitantes se cubren de pies a cabeza con varias capas de abrigos hechos con pieles de reno y otros animales, ya que los tejidos sintéticos, además de resultar muy caros, han demostrado ser ineficaces para poder resistir el frío de Oymyakon.

Pesca en Oymyakon, Siberia

Para pescar es necesario hacer un pozo hasta llegar al agua del río, que corre a gran velocidad y gracias a ello mantiene su estado líquido. Los peces, al ser retirados del agua por los pescadores, se congelan en apenas veinte segundos. Las vacas sólo dan leche entre los meses de junio a octubre; el resto del tiempo, el frío extremo impide el ordeñe y sus ubres deben ser cubiertas con fundas de cuero para que no se dañen. Así que en ese lapso se extrae toda la leche posible de las vacas, que luego es congelada y distribuida en trozos sólidos durante el resto del año.

Caballos de Oymyakon

Los animales de la zona se han adaptado a las inclemencias del tiempo; los caballos de Oymyakon, muy robustos, de patas cortas y espeso pelaje, han sido utilizados en numerosas expediciones polares. Son caballos semisalvajes que casi no aceptan ser montados; se los usa como bestias de carga, y su carne también es muy apreciada por los lugareños, que comen muy pocos vegetales ya que la mayor parte de las frutas y verduras se arruinan con tan bajas temperaturas.

En un pueblo tan pequeño las posibilidades de diversión son escasas. Todos los años se celebra el Festival del Polo de Frío, en donde el vodka corre a raudales. El alcohol, además de mantener calientes los cuerpos de los ciudadanos de Oymyakon, también contribuye a que la tasa de criminalidad sea más alta de lo aconsejable. Por otra parte, la mortalidad infantil también resulta alarmante; muchas mujeres de Oymyakon dan a luz hasta 18 hijos, de los cuales muy pocos llegan a la edad adulta.

Oymyakon, la ciudad más fría del planeta

Sin embargo, a pesar de las rigurosas condiciones, durante la era soviética el valle de Oymyakon era famoso porque allí vivían muchas de las personas más longevas del país. Un buen número de sus ancianos superaban el centenar de años de edad. Por el contrario, los jóvenes prefieren buscar horizontes más propicios y tratan de marcharse a otras ciudades más populosas y animadas, cuando les resulta posible.

Para conocer más sobre esta increíble ciudad, les recomendamos leer el artículo publicado a principios de este año en el diario El País de España, redactado por Andreas Albes, un corresponsal que visitó Oymyakon en pleno invierno y que ha escrito un relato asombroso de la ciudad, su historia y sus peculiares habitantes.

Roy Sullivan, el pararrayos humano

Caída de un rayo

Existen muy pocas chances de ser víctimas de la descarga de un rayo. Recibir dos descargas a lo largo de la vida de un ser humano, y vivir para contarlo, es prácticamente imposible. Sin embargo, el guardaparques Roy Sullivan ha batido todos los récords al haber sobrevivido al impacto de un rayo en ¡siete oportunidades!

Roy Sullivan, el pararrayos humano

Resulta muy extraña la predisposición de Sullivan hacia los rayos; de hecho, a pesar de que su trabajo de guardaparques haya colaborado para mantenerlo al aire libre en muchos lugares tormentosos, las matemáticas están claramente en su contra y a pesar de ello, Roy Sullivan se burló de las estadísticas de una manera increíble. Según National Geographic, la probabilidad de que una persona reciba la descarga de un rayo a lo largo de su vida es de 1 entre 3.000. Basándose en estos datos, se ha calculado que la probabilidad de que alguien como Roy Sullivan fuese golpeado por siete rayos durante toda su vida, alcanza el astronómico valor de 1 entre 16 septillones; es decir, un 16 seguido de 24 ceros: 16,000,000,000,000,000,000,000,000.

Repasemos las oportunidades en que Sullivan, nacido el 7 de febrero de 1912, resultó golpeado por un rayo:

  • En 1942, Sullivan se encontraba en una torre de vigilancia del Parque Nacional Shenandoah, en Virginia, Estados Unidos. Allí recibió su primera descarga eléctrica; el rayó impactó sobre su pierna y perdió la uña del dedo más grande del pie.
  • En 1969, un rayo cayó sobre la camioneta descapotable de Roy Sullivan mientras circulaba por un camino de montaña. Sus cejas se quemaron por completo y perdió el conocimiento.
  • En 1970, mientras se encontraba en la entrada de su casa, un rayo lo alcanzó inesperadamente, provocándole quemaduras en el hombro izquierdo.
  • En 1972, otro rayo cayó sobre Roy Sullivan cuando se encontraba en la oficina del guardaparques, haciendo que su cabello se prendiera fuego. A partir de entonces, Sullivan siempre llevó consigo una cantimplora llena de agua, por si acaso.
  • La previsión de la cantimplora salvó a Roy Sullivan de daños mayores cuando el 7 de agosto de 1973, el quinto rayo impactó sobre la cabeza del guardaparques, expulsándolo violentamente del Jeep que conducía y quemándole nuevamente el cabello.
  • El sexto rayo que recibió, mientras se encontraba en campo abierto el 5 de junio de 1974, le quemó uno de sus tobillos. Los testigos del hecho afirmaron que Sullivan observó una nube peligrosa y comenzó a correr por temor a resultar fulminado, pero que no alcanzó a llegar a un lugar seguro antes de recibir su penúltima descarga.
  • Finalmente, el último rayo que cayó sobre el desafortunado Sullivan lo hizo el 25 de junio de 1977, mientras se encontraba pescando en el lago del parque, y tuvo que ser hospitalizado con quemaduras en el pecho y el estómago.

Como resulta lógico imaginar, su particular condición lo fue transformando en una persona malhumorada y depresiva. En 1983, Sullivan se quitó la vida con su propia arma reglamentaria, aparentemente debido a un desengaño amoroso.

Ni durante su vida ni luego de su muerte, jamás se pudieron explicar las causas por las que Roy Sullivan parecía atraer a los rayos con tanta frecuencia. Al menos se aseguró un sitio en el libro Guinness de los récords. El ente fiscalizador de los más curiosos e insólitos récords mundiales conserva en sus museos dos de los sombreros de Sullivan, perforados por un rayo, como prueba de lo vivido por este verdadero pararrayos humano.

Reporte de temperaturas del mes de junio de 2008

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Las temperaturas máximas y mínimas en el mundo durante el mes de junio de 2008 fueron las siguientes:

  • La temperatura máxima fue de 50º Celsius (122º Fahrenheit) y se registró en Dalbandin (Pakistán).
  • La temperatura mínima fue de -79.6º Celsius (-111.3º Fahrenheit) y se registró en la estación rusa de investigación Vostok, en la Antártida.

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Las temperaturas fueron obtenidas de una red de más de diez mil estaciones meteorológicas de todo el mundo. La Organización Meteorológica Mundial (WMO), dependiente de las Naciones Unidas, establece los estándares para las observaciones meteorológicas y proporciona un circuito de telecomunicaciones global para la distribución de los datos.

El dramático destino de Kiribati

El dramático destino de Kiribati

La República de Kiribati habrá de figurar tristemente en los libros de Historia como la primera nación en ser víctima del calentamiento global. Dos de sus islas ya quedaron sumergidas bajo las aguas del océano Pacífico y sus gobernantes han iniciado las negociaciones para ser recibidos en otros países, hasta ahora con escaso éxito.

El archipiélago de Kiribati tiene la particularidad de ser atravesado por el Ecuador y por el meridiano de Greenwich, por lo que su territorio de 811 kilómetros cuadrados se encuentra repartido entre los cuatro hemisferios (norte, sur, oriental y occidental). Está formado por una isla volcánica y 33 atolones (islas de origen coralino) en donde viven alrededor de 105 mil habitantes.

Mapa de Kiribati

La preocupación de los ciudadanos de Kiribati por el aumento del nivel del mar no es reciente, sino que llevan varias décadas anunciándolo públicamente. Por ejemplo, en el año 1998, poco después de la implementación del protocolo de Kioto, los líderes del pequeño archipiélago advirtieron en la ciudad de Buenos Aires que su nación estaba en peligro si no se tomaban medidas urgentes para detener el cambio climático.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) también señaló en su informe final las consecuencias del calentamiento global sobre las islas del Pacífico Sur. Además del aumento del nivel del mar, la otra gran amenaza de la región es la desaparición de las fuentes de agua potable. De hecho, en los últimos tiempos no sólo dos de las islas de Kiribati (Tebua y Abanuea, que estaban deshabitadas) terminaron bajo las aguas, sino que los terrenos de una tercera se han vuelto totalmente improductivos debido a la salinización del suelo y del agua.

El dramático destino de Kiribati

Los cálculos estiman que antes del año 2100 todo el archipiélago de Kiribati habrá sido devorado por el Océano Pacífico. Aunque se están estudiando algunas medidas para reducir los efectos del aumento del nivel del mar, resultan prácticamente imposibles de aplicar en naciones de tan pocos recursos económicos como Kiribati. Por ejemplo, construir un dique de contención en las islas Gilbert, las de mayor número de habitantes, costaría más del doble del producto bruto interno del Estado, y esto sólo sería una solución temporal para un país que también está siendo sofocado por la superpoblación.

Las peticiones de asilo han sido extendidas a un gran número de países y hasta ahora el único gobierno que confirmó su ayuda a los kiribatíes es Nueva Zelanda. Anote Tong, presidente de Kiribati, se lamenta amargamente: “Los países poderosos envían a las naciones pobres una ayuda financiera que no sería necesaria si recortasen sus emisiones de gases.” También destaca que, aunque los archipiélagos del Pacífico Sur sólo producen el 0.6 por ciento de la contaminación mundial, son los primeros en padecer sus efectos.

Entretanto, los afligidos pobladores de Kiribati advierten con dolor que los países que más han contribuido a la aceleración del cambio climático, son ahora los menos dispuestos a brindarles asistencia, mientras su patria se sumerge centímetro a centímetro, año tras año.